Que se enciendan las estrellas
No soy de las que utilizan mucho las redes sociales, me parecen llenas de un postureo insano tanto para quien pregona sus estados a los cuatro vientos como para quien lo lee y se compara pensando que su vida es una mierda. Sin embargo me parecen geniales para cuando quieres saber qué tal le va a alguien que no ves hace mucho tiempo, aunque las publicaciones de su perfil no hagan demasiada justicia a su día a día. Pero vamos, al menos sabes si está bien, si se ha casado o ha tenido hijos, nietos o si se ha comprado una casa nueva y sobre todo y más con los tiempos que corren que ni ella ni ninguno de sus seres más queridos se han ido para siempre. Y esta es la razón de esta entrada, el descubrimiento que hice cuando miraba el Instagram de una amiga de la que hacía tiempo no sabía nada. Su vida seguía bien, ella guapísima como siempre y no hacía mucho había cumplido años, con lo que la felicité con un un poco de retraso y continué revisando el montón de publicaciones que me había perdido. Allá por el mes de octubre publicaba una foto del Observatorio Astronómico de Madrid con una cita al pie que rezaba así:
Que apaguen las luces y enciendan las estrellas.
Me impactó nada más leerla. La leí por segunda vez y todo se llenó de magia, de luz natural, de luz de estrellas, de sueños. No sé qué resonó en mí para producirme aquella sensación de esperanza pero de pronto me sorprendí con una leve sonrisa en los labios, como cuando transitas los caminos en bici y sin esperarlo uno de ellos te lleva ante un paisaje maravilloso. El sentido literal era ideal para aquella foto que hablaba de astronomía, del universo, de aparatos de medición pero no pude por menos que indagar en su sentido metafórico.
Seguí rebuscando por Google, esta vez el autor o una pista de cual era el significado original de la frase. Ni rastro del autor y poco que decir de las interpretaciones que circulan por la web. Algunos hablan de las estrellas del corazón, otros de su sentido literal pero ninguna explicación que conectara con eso que había sentido.Así que la única opción era indagar en mi, rebuscar en mi propia oscuridad.
"Que apaguen las luces..." esas luces artificiales que el hombre ha creado para protegerse de los peligros de la noche o al menos para estar alerta de ellos. Esas luces que forman un muro lumínico y nos alejan de lo natural y bello. Esas luces que comparo con un exceso de racionalidad que nos protege de los posibles daños o con ese dejar ir enlatado que tanto recomiendan, también para sufrir menos. Hacer esto nos devuelve la paz durante un tiempo, nos vuelve conformistas pero si somos demasiado estrictos, si dejamos que la razón se apodere de todo nuestro ser, de nuestra esencia emocional durante demasiado tiempo, nos convertirá en zombies, nos vaciará por dentro, nos separará de la belleza de las pequeñas cosas, de los miles de estrellas(*) que iluminan la noche. En definitiva de SENTIR lo que todo ser humano siente, de lo innato, de la esencia que nos susurra que a pesar de los peligros, ahí fuera hay algo que merece la pena.
(*) Llamémoslas esperanza, sueños, ilusión...
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